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como la misma sirena negra
que me glorifica en un sueño
un camino abierto me habla en la desesperación
y se ilumina con dientes blancos:
sin querer asesiné un cuerpo sensato
con la mandíbula de los celos
prendida a la razón
una laguna pacífica mientras llora ese cuerpo
puede conmoverme
el matiz de calor que cubrió
su mirada en esta última etapa
puede conmoverme
pero el cinismo es un arma boba
y la sinceridad es un abismo
que me da vértigo
si es verdad que vivimos en un gran holograma
las despedidas que no puedo olvidar
van a caer de a una, cuidando la lentitud y el silencio
desde mi espalda
como desde un avión con la boca abierta
sobrevolando el río
desiertos en mis manos
y en las manos que imprimieron mi memoria:
el día que decidimos conocernos
fue como si un árbol poseído por el demonio de una flecha perdida
se hubiera clavado con poder en mi centro
por ejemplo, en mi frente, dios disparó un árbol
hacia mí ese día
aún sigo meditando sobre
cómo tomarlo
en qué idioma me habla el ego que no conozco
y que es la parte de mí
que educó la sociedad
enteramente a mis espaldas
como muchos, como tantos
di por obvia mi identidad
es ese error agudo el que se ocupa
de acomodar meticulosamente a las personas
una
a espaldas
de la otra.
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