1.
al poeta Marco Fonz
desde la sirena negra
y sus palabras en tu sueño
desde el océano que brinda
con suavidad un dios vacío en cada ola
hay un odio diseñando el sonido de los ojos cerrados
o las aseveraciones nocturnas
que configuran cada estado de ánimo.
cada vez que despierto
me inhibe la inteligencia en su luz de silencio
me atora el alma el ego;
su señal de alquimia vanidosa
que no me protege
usa el peligro como un combustible tibio
de todo lo equivocado.
digo una pregunta que sostenga cualquier dolor
en el sismo del viento que coloniza mi casa abierta, un desierto: ésta noche
que pone la memoria a mis pies.
los recuerdos de tono grave
son espantados.
todo me construye,
no lo recuerdo.
y todo lo que no recuerdo
también me constituye.
creo que debo aceptar el cuerpo,
sus cambios
en la visión capaz de explicar
mi esencia.
una visión dura, fría.
una visión egoísta que transgreda el amor
cuando el amor actúe
acelerando o ralentizando.
o más lento:
el amor es
la conciencia de la velocidad.
la tristeza puede ingeniarse
la catástrofe más grande de la poesía
pero los poetas pueden divertirse.
me cuestiono, ¿podías dormir ligero con ese peso de la conciencia
y esa bruma del cansancio siempre espiando?
¿te has pasado la vida tratando de entender la actividad de dormir?
la diversión del poeta traza un laberinto sin misión.
cada poema es un proyecto de acertijo
que pueda ganarle a la fórmula con la que ejecuta
el ritmo del dolor, su presencia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario